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| 21 julio, 2018

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Acuerdo comercial Unión Europea – Colombia – Aciem Norte de Santander

Acuerdo comercial Unión Europea – Colombia
Aciem Norte de Santander

Columna. João Aguiar Machado

Ante la perspectiva de la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Colombia, quisiera hacer unas reflexiones sobre lo que esto va a suponer para ambas partes. Es importante tener en cuenta que este convenio define un nuevo marco de diálogo bilateral, en el que ya podemos considerarnos verdaderos socios. Colombia y la UE negociaron una serie de reglas y disciplinas permanentes para definir nuestras relaciones, y que van a dar gran estabilidad a los empresarios de ambos lados del Atlántico para lanzarse a hacer negocios.

Sin embargo, nuestra relación reforzada no puede limitarse únicamente al ámbito económico.

Para el Gobierno colombiano y la UE es crucial que en la relación primen los beneficios para nuestros ciudadanos; por este motivo, cuando negociamos el acuerdo coincidimos en trascender lo comercial e incluir aspectos como el respeto por el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la responsabilidad social y los derechos humanos, como elemento esencial, entre otros.

Nuestro fin es lograr un equilibrio entre la explotación sostenible de los recursos y su comercio, de forma que se generen beneficios mutuos que repercutan en el empleo y la mejor calidad de vida tanto de los colombianos como de los europeos.

Todos sabemos que Europa está atravesando una coyuntura económica complicada.

Pero estamos convencidos de que esta crisis va a reforzar aún más nuestra integración. Para superarla, estamos implementando una serie de políticas integrales en la UE, pero también nos estamos abriendo más al exterior.

Basta mencionar la perspectiva de comenzar a negociar un TLC con Estados Unidos, algo impensable hace unos años. Y ya empezamos con Japón. Para nosotros, el comercio es parte de la solución y sería un error inclinarnos por políticas proteccionistas.

Las cifras más recientes de nuestro comercio con el mundo muestran la importancia de la UE y el dinamismo que se mantiene a pesar de los presentes retos económicos. Por ejemplo, entre el 2009 y el 2012, la UE vio sus importaciones crecer 58 por ciento, e incluso 11,7 por ciento entre el 2011 y el 2012. Respecto a nuestras exportaciones, estas crecieron 53,5 por ciento entre el 2009 y el 2012, y 8,2 por ciento entre el 2011 y el 2012.

Además, la UE es el mayor importador y exportador de servicios comerciales en el mundo, llegando a más del 17 por ciento del total de este comercio.

El comercio está contribuyendo al crecimiento económico en Europa, donde más de 30 millones de trabajos dependen de las ventas externas.

El acuerdo con Colombia está entre esta perspectiva de apertura comercial de Europa, que va a tener un impacto positivo en el crecimiento y desarrollo para ambas partes. En este contexto, el acuerdo comercial UE-Colombia cobra aún mayor relevancia. Una vez aprobado, el desafío será su buen aprovechamiento. Tenemos que pasar del papel a la práctica.

Hay retos por delante, por supuesto, pero las ventajas son aún mayores.

Se calcula que, al final del periodo transitorio, solo el ahorro arancelario para los exportadores de Colombia, Perú y UE será de más de 500 millones de euros por año. A esto se suman todos los beneficios que surgirán de las nuevas oportunidades que se ofrecen por las reglas claras y duraderas, mayor transparencia y previsibilidad para los productores, mejores posibilidades para la inversión, y un avance en la competitividad.

El compromiso de los industriales colombianos y europeos es conocer a fondo estas ventajas, aprovechar las posibilidades para invertir y para la transferencia de tecnología, identificar nuevas oportunidades y nuevos socios al otro lado del Atlántico, fortalecerse en la formación y cumplimiento de la reglamentación necesaria para acceder al mercado, y buscar un crecimiento sostenible y la cohesión social.

Podemos también mencionar sectores que se van a ver claramente favorecidos gracias al acuerdo. Uno muy evidente es el agrícola, con productos que antes tenían difícil acceso al mercado europeo como el azúcar y el banano.

Otro ejemplo son los servicios, que no gozaban de ninguna preferencia bajo el sistema anterior de acceso al mercado europeo, conocido como Sistema de Preferencias Generalizadas. Están los servicios financieros, las telecomunicaciones, el transporte y otros costos que son estructurales y hacen parte de la cotidianidad de nuestros ciudadanos, quienes verán mejorar la calidad de servicios y oferta, gracias a la entrada de nuevos proveedores en los mercados nacionales.

Colombia también se va a beneficiar de la llegada de nuevas empresas europeas dispuestas a invertir en la mejora de las infraestructuras del país, a través de las facilidades que otorga el acuerdo en materia de compras públicas.

La experiencia y trayectoria europea en este campo, con una de las redes de infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones más desarrolladas, es claramente una ventaja para Colombia.

Son muchos los ejemplos de cómo el acuerdo comercial nos favorecerá. La meta de las instituciones, entidades públicas y empresarios es trabajar conjuntamente para poder aprovechar al máximo el acuerdo sin perder de vista nuestro objetivo común de generar mayor riqueza y crecimiento.

Con este tratado, Colombia y la UE se convierten en verdaderos socios, en pie de igualdad, y ya no dependientes de preferencias comerciales unilaterales y, por tanto, con estabilidad y seguridad jurídica en el largo plazo. Ahora tenemos que hacer realidad esta relación de socios.

Fuente: http://www.portafolio.co